Las ventanas de aluminio son una de las alternativas más utilizadas en la construcción de viviendas y muchos se preguntan qué es lo que tiene de especial este material. Lo cierto es que como todos los aspectos de la vida, el aluminio presenta tanto fortalezas y debilidades, las cuales es bueno tener claras antes de realizar nuestras inversiones.

Si no conoces muchos detalles sobre este tipo de producto, a continuación te dejamos algunas características que juegan tanto a favor como en contra en la constitución de un hogar.

Material resistente

Lo primero y más importante con respecto al aluminio es que presenta una resistencia a los agentes externos que es superior a cualquier otro material. No se ve afectado por los rayos del sol, por el agua de las lluvias ni por la acción natural del viento. Es altamente resistente a los golpes y puede mantenerse inalterable durante largos años.

Como si fuera poco, el aluminio no presenta riesgos de inflamarse y puede resultar muy tranquilizador para la seguridad familiar.

Económico

Otra de las grandes ventajas que presenta este material es su bajo costo. Esto quiere decir que los productos elaborados con aluminio también poseen un precio mucho más bajo que aquellos fabricados con otros materiales. Por lo demás, es un material fácilmente reciclable y que se puede reutilizar en el momento que sea oportuno hacerlo.

Personalizable

La maleabilidad del aluminio es otra de las tantas características que llaman la atención de los compradores. Es tan manipulable que existe una gran oferta de diseños y estilos que nos permiten encontrar productos que se adapten a nuestras preferencias estéticas. También es fácil de pintar, lo que aumenta todavía más las posibilidades

Mal aislante

Si tuviéramos que hablar de desventajas, la primera y más importante es que el aluminio no es un buen material aislante. Su alta conductividad térmica le impide mantener de manera óptima la temperatura al interior de los hogares y su composición transfiere calor muy fácilmente.

Además de resultar incómodo el no poder mantener a raya el frío exterior, también tendremos que lidiar con el “sudor” del material y tener cuidado con la humedad. Esta situación impide contar con el ahorro energético que otros materiales brindan al reducir el uso de la calefacción y aire acondicionado.